los sentimientos de un amo

Un amo se preocupa por sus esclavos, llega a conocerlos de manera profunda y en más de un sentido.
La convivencia y charla diarias son elementos fundamentales en cualquier relación, una relación bdsm no es la excepción, pero tal convivencia y familiaridad no solo hacen que domines mejor a tus esclavos, Los conoces  tan bien que es imposible no desarrollar algún cariño especial por ellos (cada uno distinto, cada uno particular).
Para mí, el AMO DANN, fue ciertamente inesperado cuando me di cuenta que mi afecto para con dos de mis perras, mi esclavo Atlas y mi semi esclavo Laurion eran singularmente especiales. Era un cariño especial, si bien los apreciaba por serme útiles, por servirme, tributarme, obedecerme,etc. También me visualizaba compartiendo con ellos otros aspectos de mi vida (que sí bien conocían, no los hacía participes)
Una de las grandes ventajas de una relación bdsm es la extrema confianza que existe entre amo y esclavos, pues cuando eres tan transparente en tus deseos de tener putas sirviendote, de ser tratado como rey ofreciendo a cambio que te besen los pies y te tributen (desde mi perspectiva) entonces no hay pie a mal interpretar la convivencia, no hay intenciones ocultas ni conveniencia disfrazada.
Esto me llevo a conocer a mis dos mejores perras, los antes mencionados, pero justo está convivencia y conocimiento mutuo, ese desarrollo del cariño e importancia adquirida dió lugar a una relación aún más estrecha. Hoy en día tengo una relación con ellos dos, ambos son mis esclavos, ambos son mis novios. Y lo mejor de ello es que puedo tenerlo todo, un par de putas a mis pies, que me van a mamar la verga con tanta devoción que inspira, un par de culos que coger como y cuando me de la gana, y un par de novios que abrazar, con los cuales compartir mi alegría, frustración, enojo, orgillo, etc. No es que con mis esclavos no comparta todo eso, pero la dimensión es diferente.
 Algo de lo que más me gusta del bdsm es que brinda libertad, a mi por ejemplo de ser tan pervertido y literalmente utilizar a alguien más a mi antojo sin ser abusivo. A mis esclavos de vivir su naturaleza y agradecer poder estar a mis pies. Esta misma libertad permite que no haya una sola manera de ver esta filosofía de vida (en mi caso) o estás prácticas erótico-sexuales (para algunos) y mientras sea consensuado está bien.
Tal libertad me ha ayudado a crecer como hombre, y me ayuda a guiar a mis perras, que antes de mi eran "hombres" como los demás, pero con insatisfacción, tristeza, vacío, no es que hoy en día la vida les sea perfecta, pero sin duda han aprendido a verla son otra perspectiva, gozarla, a soltar esas limitantes "morales", esos tabús y miedo de vivir su realidad con orgullo, y eso los lleva a la plenitud que hace que empiezan estar felices y agradecidos de estar arrodillados ante su propietario orgullosos de ello, y sin culpa por ser tratados así por su (ahora) novio, dado que han entendido que nada malo hay en su naturaleza.

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